NUNC COEPI

¡Ahora comienzo!

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Nombre: Anaxímenes

13 junio 2009

Sin inspiración...


Intentar otra vez que la piel se estremezca.
Y que el viento se arrugue entre las hojas secas.
Llegar llena de luz,
y que toda la noche se entremezcle de auroras.
La voz es tan cobarde que se conmueve, hueca,
en la arista del tiempo.
Las palabras se pierden
-nada dejaron dicho sobre el dolor ausente-
y despiertan los hilos de una historia olvidada.

Otra vida, de repente, se asoma
entre los jadeos de la mía.
Y sus ojos me buscan en la sombra serena,
y su fulgor me aturde,
y su dolor me llega.

De rodillas, el mundo parece gigantesco.
Y mis manos se elevan para parar los golpes.

26 mayo 2009

Pinceladas


Un grito en la arena.
Contienes la respiración y escuchas.
Silencio.
Otra vez el desierto.
Y tú ¿qué pintas en el cuadro?

Una estrella: un deseo.
Cuando le llegue tu deseo
ya te habrás ido.
La miras otra vez
y te despides.

23 marzo 2009


A la estéril fuente del recuerdo
entraba la luna a cuchilladas,
abriendo los ojos de la noche,
un manantial de luz derramada.

Transparente se tornó la memoria,
mudos los mirlos, campos blancos,
árboles quietos -¿eran álamos?-.

En la ebriedad incesante, solitaria,
dije la palabra exacta -vuelve-.
Y la herida se cubrió de rosas.




18 marzo 2009

Soledad adolescente


No nos des pena que tenemos muchas. Danos contento. Que vueles feliz detrás de lo que amas y en ese vuelo crezcas por dentro. Porque si no, cuando dices amor no te creemos. No, si vemos que vas perdiendo plumas que destilan el jugo triste de tus pasos y tu piel va desprendiendo melancolía.

Y no te mientas más. Que no te convenzan tus palabras. No le creas a la imagen del espejo que te dice amor cuando te mira con miedo. Porque eso no es amor. Eso es rendirse.

Pero en cualquier caso allá tú. Haz como quieras. Vive lo que hayas de vivir. Pero no nos rindas cuentas. No busques nuestra aprobación y un consentimiento que ni está en nuestra mano dártelo ni te lo daríamos de poder hacerlo.

No tienes derecho a atormentante. Pero haz lo que sientas porque en esta vida el camino hacia la luz está lleno de pasajes tenebrosos. Avísanos si llegas hasta el fondo del pozo, porque estuvimos allí y sabemos sacarte. Y no sabes que alegría será saber que conservas la vida. Y nos iremos de fiesta, como solías hacer, como sabías.

13 marzo 2009

Constelaciones


Hay un reloj que no marca horas sino instantes. Una constelación que se dibuja en la bóveda celeste de los sueños, uniendo las estrellas de las coincidencias. Una intuición de claridad meridiana. Algo parecido a la plenitud, al ser sin atributos, al espacio entre dos pulsos.

Pero no existen reglas para vivir ese ahora. Así que la razón se ve desorientada, porque es imposible nadar en el desierto o volar en el agua o correr en el aire. Porque desde tan dentro la vida es una asombrosa casualidad, una probabilidad infinitésima, un milagro cuyo idioma sólo puede decirse en silencio.

10 marzo 2009

En plena cuaresma


Huele ya a primavera en las esquinas
y empiezan a cuajar entre los árboles dormidos
metáforas con flor,
con el retorno de la luz,
con las cosas que nacen,
con lo bueno que empieza.

Consciencia,
actitud,
coraje,
paciencia,
perseverancia
y disciplina
siguen siendo palabras importantes.

Sé volar sobre las olas del tiempo
y he aprendido a usar el temporal para henchir velas.
Cualquier adversidad será oportunidad
para aprender algo de la vida,
para crecer por dentro hasta vivir tan anchas
que ahogarse sea ya algo imposible.

Y seguiré rezando a Dios, agradecida de la buena suerte.
Y seguiré fielmente el credo de la religión del optimismo.
Sin cansarme nunca,
inmune al desaliento.

08 diciembre 2008

Ojos huérfanos


Otra vez me estás mirando así. Tienes los ojos vacíos y hundidos, como sin manos, como sin abrigo, sin caricias. Ya te olvidaste de lo de ayer. Otra vez hay hambre en tu mirada y necesidad de que mi voz te hable, despacito.

Ya no sé ni cómo contártelo otra vez. Te lo conté mil veces. Ya se me termina el ingenio y, a veces, hasta las ganas. Pero te escucho ronronear y dar vueltas sobre lo mismo. Y me quedo en silencio, intentando buscar dentro de mí algo que aún no te haya dicho.

Entonces escarbo en los pozos de mi memoria. Escalo montañas de arena en mi imaginación buscando algún detallito. Subo escaleras, a ver si allí encuentro algo que sacie tu avidez. Ese trocito de relato que aún no había encontrado y te lo cuento. Y por hoy, tan sólo por hoy, te cambia la expresión.

Dejas escapar todo el aire que tenías guardado. Algo de tranquilidad te vuelve al rostro, las manos dejan de temblarte y tus ojos se cierran mientras te inclinas hacia atrás en la silla. Algo sucede en ese momento. Algo maravilloso sucede que no alcanzo a comprender.

Ese nuevo eslabón en la historia que cada día te invento, te lleva a un sitio de luz, que dura unas pocas horas, porque mañana, en algún momento del día, vas a volver a mirarme así. Con los ojos huérfanos. Y yo voy a desesperar como siempre. Mientras hurgo en mis bolsillos, en las carteras que no he vuelto a usar, en la chaqueta gris que me queda grande, en las esquinas del barrio viejo, en el cajoncito de la mesa que está arrumbada en mi cuarto. En las cajas de zapatos que guardo por las dudas, en el contorno de los ojos que no me miran como yo quisiera, en los pasos que voy dando cuando parezco que camino sola. Y tal vez -con suerte- encuentre otro eslabón para contarte.

Ese es mi desafío de cada día. Enfrentarme a tus ojos huérfanos.